Vivian Maier, la fotógrafa que nunca vio sus fotografías

Vivian Maier nació el 01/02/1926 en Nueva York, su vida no fue fácil y eso la convirtió en una mujer dura y decidida que en los ratos libres que le dejaba su trabajo de niñera se evadía fotografiando su entorno, callejeando y captando la esencia de los estados unidos dese 1950 a 1990 y acumuló cerca de 100.000 negativos que guardó cuidadosamente ya que no podía permitirse en lujo de revelarlos. Tomó fotografías sin descanso, de forma impulsiva pero con un cuidado y una técnica que hoy en día nos sorprende.

En diciembre de 2008, cuando caminaba sobre hielo, se cayó y golpeó en la cabeza. Fue llevada a una residencia de ancianos en Oak Park donde falleció cuatro meses después, a los 83 años.

En el año 2007 John Maloof estaba buscando información para escribir un libro de historia sobre Chicago NW Side llamado Portage Park y acudió a una subasta donde compró un archivo de fotografías por unos 380 dolares. La casa de subastas había adquirido sus pertenencias de un almacén guardamuebles porque había dejado de pagar las cuotas.

John Maloof comenzó a revisarlo y lo desechó para su investigación. Decidió revelar una parte y revenderla en Internet. Fue entonces cuando el reputado crítico e historiador de fotografía Allan Sekula se puso en contacto con él para evitar que siguiera dispersando aquel material prodigioso y lleno de talento. Maloof, consciente del tesoro rescatado prácticamente de la basura, empezó un minucioso trabajo de investigación, recuperación y protección del archivo de Vivian Maier. Aquello le movió a hacer fotografías similares. Compró la misma cámara Rolleiflex que tenía Vivian Meier y fue a los mismos lugares para hacer fotografías.

Investigó sobre su vida y localizó una tienda de fotografía llamada Central Camera donde Vivian solía acudir a comprar rollos de película. Prefería los carretes extranjeros en lugar de los estadounidenses.

Gracias a la familia Gensburgs, para la que Vivian había trabajado durante diecisiete años, John Maloof pudo recuperar dos cajones grandes que iban a ser tirados a la basura. Contenían correspondencia, recortes de periódico y carretes fotográficos en color. De los 100.000 negativos, unos 20.000 o 30.000 todavía estaban en los carretes sin revelar desde 1960 a 1970. John Maloof consiguió revelar los carretes con éxito.3 Los negativos que reveló Vivian estaban colocados en tiras y tenían la fecha y la localización escritas en francés. John Maloof buscó más información en internet y encontró que había fallecido dos días antes de la búsqueda.

La fotografía de Maier es conmovedora y hace que el espectador se sumerja en la Nueva York y el Chicago de mediados del siglo XX.

 

José Luis Arranz Garriga

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